26/1/2009

VIVIENDA ANTIGUA EN MEXICO


VIVIENDA PREHISPANICA EN MEXICO.
YUCATAN.- La vivienda prehispánica solía formar parte de los caseríos en medio del monte cerca de las milpas. Aun cuando sus tiempos migratorios eran prolongados, la vivienda maya, al igual que la milpa, era itinerante, y estaba unida por muy delgados hilos al orden político y económico más amplio, el cuchcabal. “Para la mentalidad española este ordenamiento espacial (cuchcabal) de la sociedad maya era una costumbre parecida al modo de vivir de las fieras.” (Quezada, 1993, 82.)
Aunque se erigían viviendas alrededor de los grandes centros ceremoniales, el espacio propiamente urbano no existía. Así, mediante un proceso de reorganización administrativa y religiosa del espacio, los españoles dispusieron el traslado de la vivienda a las llamadas congregaciones o a las juntas o reducciones (Quezada, 1993, 82). Ese traslado fue muy complejo y duró más de un siglo (Bracamonte y Sosa, 2001). Se puede suponer que aquella vivienda “montuna” no sufrió modificaciones radicales al convertirse en sedentaria.
No obstante, la información disponible sobre las viviendas en los años de 1579 a 1581 (Relaciones histórico-geográficas..., 1983), deja ver, de manera reiterada, que en casi todos los poblados no había calles; es decir, los asentamientos eran muy parecidos a los que, se dice, estaban próximos a los centros ceremoniales: dispersos. Entonces, imponer una nueva geometría de calles en los asentamientos mayas, a partir de una traza central, llevó muchos años, porque implicó atacar la creencia maya acerca de la relación de su vivienda con el cosmos, con sus dioses. Cada vivienda debería mirar hacia el oriente, para recibir cada día, de frente, los primeros rayos del sol, que les aseguraban buena salud y vitalidad a sus moradores.
Cambiar esa orientación por la del trazado de calles fue una ruptura cultural muy profunda. de su Relación de las cosas de Yucatán, Diego de Landa (1973) escribe la manera [que los indios tenían] de hacer sus casas era cubrirlas de paja, que tienen muy buena y mucha, o con hojas de palma, que es propia para esto, y que tenían muy grandes corrientes para que no se lluevan, y que después echan una pared de por medio y a lo largo, que divide toda la casa y en esta pared dejan algunas puertas para la mitad que llaman las espaldas de la casa, donde tienen sus camas y la otra mitad blanquean de muy gentil encalado y los señores la tienen pintadas de muchas galanterías; y esta mitad es el recibimiento y aposento de los huéspedes y no tiene puerta sino toda es abierta […]. El pueblo menudo hacía a su costa las casas de los señores [… las cuales] tenían una portecilla atrás para el servicio necesario y unas camas de varillas y encima una esterilla donde dormían cubiertos por su manta de algodón.


VIVIENDA DE LA CULTURA AZTECA.

Entre los aztecas de las castas superiores, las casas grandes eran relativamente numerosas. Se trataba de construcciones imponentes, de cinco o seis pisos, dispuestos en tres cuerpos: el del centro estaba reservado a los dueños, a su familia y a sus protegidos, y los otros dos, a la servidumbre y a los esclavos. El patio central, llamado "estufa", confería a la construcción, de forma trapezoidal, un aspecto grandioso y decorativo.
Las murallas, de gran espesor, estaban constituidas por bloques de piedra. En México se empleaba para cementar estos bloques la cal quemada que se obtenía de las conchillas. En las casas aztecas, amplios bancos servían de lecho. Si a éstos se agrega una serie de cofres. mesas y taburetes, se tendrá una imagen completa del mobiliario. Las paredes estaban cubiertas de esculturas y jeroglíficos; el mismo gusto decorativo se manifestaba en el exterior, en los frisos de los goterones y en los relieves que adornaban el techo. Las casas de los incas se asemejaban a las que acabamos de describir. Las viviendas de los mayas pertenecientes a la clase rica tenían amplias terrazas, terraplenes y cisternas.


TOLTECAS.

La cultura tolteca es una cultura arqueológica mesoamericana cuyo centro ceremonial principal fue la ciudad de Tollan - Xicocotitlan, localizada en lo que actualmente se conoce como Tula de Allende estado de Hidalgo  - México. Los Toltecas fueron la etnia dominante de un estado cuya influencia se extendía hasta el actual estado de Zacatecas y al sureste en la peninsula de Yucatán. La relación entre los toltecas y los mayas del período posclásico ha sido objeto de grandes controversias.

Después de la caida de Teotihuacan hacia el año 700, hubo en Mesoamérica varios siglos de tinieblas ya que cambió el índole de su civilización, las ciudades sin fortificaciones y gobernadas por sabios sacerdotes se desmoronaron y dieron lugar a ciudades guerreras y a religiones mas belicosas.

Las investigaciones hacen referencia que su ciudad es mapa de la traslación de Venus, es decir, su recorrido alrededor del sol. Cerca de ahí esta una montaña llamada Xicuco que en náhuatl es ombligo, que en significado de los toltecas es entre lo interior y lo exterior y hace una vez más referencia a Venus, esta montaña tiene que ver con su arquitectura vista desde sus edificios dan los ciclos antes mencionados de Venus, sin olvidar que este astro aparece en las mañanas en el horizonte como lucero que recibe el nombre de Citlalith (estrella del amanecer). Estos ciclos hacen referencia  a las etapas de Quetzalcoatl para poder ser hombre - dios que representan las etapas de los humanos ( en el catolicismo: nacer - vida - resucitación). En la representación de los Atlantes de Tula se encuentran representadas todas estas etapas, como el espejo negro que hace que Quetzalcoatl, vea sus errores para purificarse al igual que la escultura del Chacmol que represental al mismo Quetzalcoatl saliendo de la etapa del fiego a la superficie, que es cuando Venus no aparece en el horizonte.

Es indudable que los toltecas aportaron cambios importantes en cuanto a las normas arquitectónicas que existián en Mesoamérica  en el siglo IX como es el caso del empleo de esculturas antropomorfas que sostenían con la cabeza el techo de una habitación logrando así un gran espacio interior como se aprecia en el templo de Tlahuizcalpantecuhtli. El señor del alba. Se estima que Tula albergó alrededor de 30,000 hab. los cuales vivían en grandes complejos de un solo piso con techos planos básicamente de piedra  y tierra y acabados en adobe.

También construyeron columnas en forma de serpientes emplumadas, con la cabeza al suelo y la cola hacia arriba, sosteniendo el dintel que formaba parte de la entrada a la gran habitación.

Poseían tres distintas clases de conjuntos habitacionales:

El grupo de Casas
Las unidades residenciales
Residencias palaciegas.